Hace sólo un par de años que conocí esta singular película musical y desde entonces había estado deseando ir a una de las famosas y locas exhibiciones en cine que tanto han contribuido a hacer más grande aún el mito del clásico de los 70.Por si alguien no la conoce, haré un breve resumen. The Rocky Horror Picture Show es una película musical norteamericana del año 1975 basada en un musical previo de Richard O'Brien. Cuenta la historia de una pareja que tras tener una avería con su coche terminan pasando la noche en una extraña mansión en que se topan con una fiesta llena de extravagantes personajes. La película satiriza las películas de ciencia ficción de la RKO y fue un escándalo en su estreno por su contenido sexual (y homosexual), su lenguaje explícito y sus situaciones surrealistas. Todo ello con unas canciones muy pegadizas y originales y algún que otro famoso actor como Susan Sarandon (en su primer gran papel) y Tim Curry.
Debido a todo esto, la película solía proyectarse en las sesiones nocturnas de los cines de EEUU, y por alguna razón la audiencia comenzó a participar en la película, cantando las canciones, repitiendo frases, bailando, disfrazándose, lanzando objetos y convirtiendo cada sala de cine en una fiesta. De esta forma ha llegado hasta nuestros días, y se ha convertido en la película proyectada en cines durante más tiempo de toda la historia.
Ayer por fin, pude asistir a una exhibición de la película, en el Prince Charles Cinema (Leicester Square), en Londres y no defraudó. Este cine es el único cine alternativo del centro de Londres, y organiza multitud de eventos en torno a películas clásicas, entre ellos sus famosos sing-a-long, en los cuales se anima a los espectadores a cantar durante la película. El evento de Rocky Horror lo hacen 3 o 4 veces al año, y va más allá de cantar.
Al llegar al cine se reparten bolsas con los famosos "props" o objetos de participación que hay que usar durante la película. El evento comienza con una explicación a cargo de un presentador caracterizado como Frank-o-Furter (el famoso transvestite de la película) explicando a los espectadores cómo pued
en (y deben) utilizar esos objetos. La regla de oro es: "¡¡No hay reglas!!". Al aparecer ciertos personajes hay que hacer determinadas cosas, a algunos se les abuchea, a otros se les corea, a otros se les insulta... y en ciertos momentos también hay que imitar acciones que ocurren en la pantalla. También explica los bailes de las canciones, y organiza un concurso entre los disfraces de los asistentes. En resumen, los espectadores no paran durante toda la película.
Así pues, en la escena de la boda, la gente se pone a tirar arroz por los aires, en la escena de la lluvia todos se tapan la cabeza con un periódico mientras se alumbran con linternas (o teléfonos móviles), en la escena de la fiesta todos tiran confetti al aire (en este caso party poppers). Entre todas esas acciones, las canciones que hay que bailar y cantar , los gritos cada vez que aparece algún personaje, otros gritos sin venir a cuento, y demás locuras, ir al cine a ver esta película es una experiencia única. (y más si el cine lo organiza de esta manera y anima al público a interactuar y desmelenarse).
Aunque en otros eventos hay actores en el escenario representando la película a la vez que se proyecta, y la participación quizás sea aún mayor, la velada fue divertidísima y estoy deseando repetir. ¡La próxima vez con más props aún y un disfraz mejor!
